jueves, 7 de octubre de 2010

La risa, mi anestésico preferido



    Hay un momento en la vida en el que te paras a pensar.. y preguntas.. ¿es lícito quejarme?.. pero aún vas más alla.. ¿es necesario? 




   En primer lugar, seria normal hacerlo por algo que no podamos conseguir nunca, o por algo que hemos llegado a perder para siempre.. Pero cuando se trata de carencias, nosotros mismos somos los encargados de "reponer" o "rellenar" huecos vacios en nuestras vidas, por tanto, no hay tiempo de quejas, ni de lamentos,... si no de actuar. No es válido intentar salir de los problemas desde una perspectiva lineal.. tirados en el suelo a culpa de la caida, si no visualizando las cosas desde arriba, ya repuestos de la misma. Cuando logras llegar a lo más alto, estando bien contigo mismo, llegas a ver que las cosas se vuelven diminutas, lo cual hace más fácil seguir adelante. 


   Quejarse es de perdedores.. dicen. Aunque no comparto al 100% esa idea, puesto que es una herramienta de autodefensa que desarrollamos, y si se utiliza bien y en su justa medida, puede ser gratificante para nosotros. Y aunque la llevo a la práctica más de lo que quisiera, prefiero utilizar mas un arma que se me da mejor, la risa. La satisfacción que recibo cuando me rio de los problemas que se me aparecen, vale muchisimo más que la satisfacción que da una queja. 


   Por lo tanto, ¡ rianse "chiquillos" ! Puede más el brillo de una sonrisa que el brillo que provoca una lágrima.. Y si se trata de superar problemas que no tengan solución, ¿ qué mejor que recibirlos con una sonrisa en la cara? 


La risa es, sin duda alguna.. Mi anestésico preferido :D







martes, 28 de septiembre de 2010

Un nuevo dia..

     No soy licenciado en felicidad, y menos aún en resolver problemas, pero si sé qué hacer y a quién acudir para ganarle la batalla al enemigo público por excelencia, la tristeza...

     Un dia despiertas, te asomas a la ventana, y dejas que el aire puro te acaricie la cara, teniendo contacto directo, y por primera vez en el dia, con la realidad. Mientras, te dices a ti mismo que será un buen dia.. Pero la cosa cambia al cerrarla, pues vuelves a la verdadera rutina, y a despejar las dudas que se crearon cuando te acostaste la noche anterior. Retomas la actividad mental con esos problemas, los cuales pensaste que, con la oscuridad de tu habitacion y el calor de tu cama,  se disiparian al despertarte, pero no.  

     A medida que va pasando el dia, te vas dando cuenta de la actividad frenética que se genera a tu alrededor;  gente que te habla, te da consejos, te hacen reir,.. pero nada es suficiente para cambiar la imagen gris y desoladora que tienes, imaginariamente, delante de ti. Asientes con la cabeza, esbozas una pequeña sonrisa, y dices que pronto cambiará tu situación, te convences de que empezarás a caminar, y de que todo irá a mejor. ¿Por qué mentirnos? Nadie mas que tú sabes que eso no pasará, y por mucho que digas palabras en alto, en bajito y en tu intimidad sientes lo contrario. 

     El 60 % del dia lo pasamos buscando explicaciones a las cosas, buscándole un sentido a aquellas cosas que, tal vez, no lo tienen. Cuando una figura de cristal se cae al suelo, lo barres y con la misma la tiras. No te quedas visualizando la forma en la que quedó, ni qué parte de la figura fue la que sobrevivió, ni intentas investigar cada pequeño trocito de la misma con alguna intención. En la vida es igual; hay que intentar barrer todo lo roto, con cuidado de no hacernos daño mientras lo hacemos con esos trocitos puntiagudos de cristal. 

     Si por la mañana, al cerrar la ventana y volver a la rutina contemplas que vuelven las dudas.. ¡no la cierres! Deja que pase el aire a tu casa, que se renueve el ambiente penoso, por uno mas alegre. No necesitarás más que sentir el aire en tu piel para saber que las cosas, de la misma manera, fluyen en ti.  Solo tú dedices qué cara ponerle al nuevo dia...